¿Cuál es la diferencia entre inatención y distracción?

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La inatención y la distracción van de la mano. De hecho, los niños inatentos suelen ser descritos como distraídos. Y los niños distraídos por lo general son descritos como niños que tienen dificultad para prestar atención. ¿Significa que ambos términos describen lo mismo? No exactamente.

Los niños inatentos parecen no poder prestar atención. Padres y maestros a menudo los describen con palabras como descuidados, negligentes, despistados o soñadores.

El término distracción se refiere a los niños que pueden comenzar a concentrarse en una actividad, pero rápidamente pierden la concentración. Su foco de atención cambia con facilidad. Se distraen por estímulos externos o incluso por sus propios pensamientos. Muchas veces la inatención puede ser la consecuencia de estar distraído.

A lo largo de los años he trabajado con niños que no prestaban atención, pero no se distraían. Estos estudiantes tenían dificultad para producir trabajos que estuvieran a la altura de sus capacidades. A menudo entregaban trabajos incompletos o desordenados. Me di cuenta de que mientras más pasos tenía una tarea, menos probable era que estos niños la completaran correctamente.

Es posible que usted haya experimentado algo similar. Quizá un día le dio a su hijo una lista de cuatro quehaceres para completar antes de la cena. Cuando esa tarde quiso cerciorarse, su hijo le dijo que ya había terminado, pero solo estaban hechos dos de los cuatro quehaceres y no había guardado los artículos de limpieza que había utilizado.

Emplear mejores estrategias de comunicación puede influir en la inatención. También puede ayudar a disminuir la frustración. Los padres a menudo no entienden por qué su hijo parece estar escuchando sus indicaciones pero no las sigue.

Con los niños distraídos suele ser más fácil notar cuando se distraen. Cambian de tema en medio de una conversación o de repente se voltean a mirar por la ventana a un pájaro que canta. No se pueden concentrar en su trabajo si hay algún ruido o estímulo visual.

Usted podría ver esto en su casa (siguiendo con el tema de los quehaceres domésticos) cuando le pide a su hijo que guarde los platos secos. Quince minutos después la tarea está a medio completar.

Otro ejemplo que los padres podrían ver es cuando le piden a su hijo que se prepare para ir a dormir y lo encuentran jugando con su teléfono en lugar de estar cepillándose los dientes.

Los niños que no prestan atención o se distraen con facilidad pueden sentirse más estimulados por el ruido de fondo y otra información sensorial que otros niños. Ayúdelos limitando el tiempo que pasan trabajando en áreas de la casa que son ruidosas y de mucha actividad.

Usted puede tratar de evitar la inatención. Fomente el uso de listas de verificación y planificadores diarios. Esté preparado para ayudar a su hijo a reanudar lo que estaba haciendo, ya sean quehaceres domésticos o deberes escolares.

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