Cómo nuestra familia creó un Halloween sensorialmente amigable

“¿Alguien vio pasar una jirafa en bicicleta?”.

Cualquier otro día del año, mi grito frenético a las personas que pasaban hubiera sonado absurdo. Pero era Halloween así que no fue tan extraño.

Lo que sí fue poco común es que no pude encontrar a mi hijo mayor. Me descuidé un minuto y el niño disfrazado de jirafa había desaparecido de mi lado pedaleando a toda velocidad.

Cuando me detuve a pensar racionalmente, supe que tendría que haber regresado a casa. Mi hijo conocía sus límites. Ni siquiera había querido salir a la calle a pedir dulces.

Y aquí estaba yo, diciéndole a mi hijo que tiene dificultades del procesamiento sensorial y dificultad para entender las reglas sociales, que pidiera dulces a desconocidos. Además, que lo hiciera en medio de una multitud de personas y rodeado de luces intermitentes y música de terror que provenía del garaje embrujado de nuestro vecino.

Era demasiado abrumador para él.

Es por eso que desde el principio quiso llevarse su bicicleta. Lo mantendría a cierta distancia de los otros niños.

Tampoco quiso visitar la camioneta de dulces patrocinada por la estación de radio local. Lo ponía ansioso recibir dulces de personas que no conocía: Un gran problema de seguridad con desconocidos. (Sinceramente, quién pudo pensar que era buena idea anunciar a todo volumen: “Niños, vengan a la parte trasera de la camioneta. ¡Tenemos dulces”!).

Fue por eso que finalmente se regresó a casa en su bicicleta.

Su hermano menor se benefició de sus soluciones, y de mis errores.

Al año siguiente, modificamos nuestro enfoque de Halloween. En lugar de trick-or-treating, nuestro hijo mayor se quedó en casa repartiendo dulces. Le compramos una bolsa de dulces al día siguiente de Halloween cuando estaban en oferta. Todos estuvimos felices.

Cinco años más tarde, cuando su hermano pequeño tuvo edad para disfrazarse, pensé que también haríamos un Halloween alternativo para él. Después de todo, nuestro hijo menor también tiene dificultades del procesamiento sensorial y dificultades de atención. Se abruma y se distrae con facilidad, y eso puede causar que se escape y salga corriendo.

Mi esposo y yo estábamos esperanzados de que no tendríamos que salir a pedir golosinas esta vez. Pero para nuestra sorpresa, él quería hacer trick-or-treat.

Aunque esta vez podíamos utilizar lo que habíamos aprendido años atrás para hacer un plan:

  • Elegimos hacer trick-or-treat en una calle tranquila del vecindario.

  • Hablamos de las reglas de seguridad con anticipación, y solo visitamos casas de amigos y familias que conocíamos.

  • Le hicimos saber a nuestro hijo que si quería regresar temprano a casa, agregaríamos golosinas a su bolsa para que no sintiera que obtuvo pocos.

Sin embargo, eso no resolvía el problema de salir corriendo y escaparse. ¿Cómo podíamos asegurarnos de que él no saldría corriendo cuando se sintiera abrumado o viera un amigo en la calle?

Nuestro hijo mayor resolvió esto por nosotros.

“¿No querrá disfrazarse de policía en Halloween?”, preguntó nuestro hijo mayor. “¿Por qué no conduce su carro motorizado de policía? Solo avanza como a 3 millas por hora. Estará separado de los otros niños lo suficiente y podremos vigilarlo”.

¡La sabiduría infantil!, o en este caso, de los hermanos.

Muchas veces las soluciones que nuestra familia encuentra para resolver un problema de uno de nuestros hijos también funcionan para el otro. Pero no siempre. Mi esposo y yo somos afortunados de tener hijos que nos pueden ayudar a encontrar soluciones creativas a sus desafíos.

Usted nunca ha visto a un oficial de policía y a su hermano sin disfraz más felices que en nuestras fotos de Halloween de aquel año.


¿Está planeando participar en trick-or-treat este año con su hijo? Conozca los retos comunes de Halloween para niños que piensan y aprenden de manera diferente. Obtenga más consejos sobre cómo ayudar a los niños con dificultades del procesamiento sensorial a tener un Halloween divertido.

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