¿Es la torpeza una señal de dispraxia? Qué les digo a los padres que están preocupados

Como terapeuta ocupacional, he escuchado las preocupaciones que tiene los padres acerca de la “torpeza” de sus hijos. Están preocupados de que sus hijos pudieran tener una dificultad con las habilidades motoras. Y si han escuchado el término dispraxia, puede que pregunten sobre esa condición en específico.

Es un tema complicado. La torpeza física puede ser el resultado de varios factores, o de nada. Podría ser una señal de una dificultad con las habilidades motoras o de la dispraxia, pero no siempre es una señal de un problema mayor. Algunos chicos son solo…bueno…torpes.

También es un mito común que los chicos que tienen dispraxia son “tan solo torpes”. Pero los movimientos de los chicos con dispraxia parecen raros o “no sincronizados” porque tienen una condición a nivel del cerebro que les dificulta planear y coordinar sus movimientos físicos.

A menudo estos padres preocupados han observado algo en sus hijos que es diferente de los otros chicos. Quizás se han dado cuenta que no son buenos en deportes o no pueden bailar tan bien como sus compañeros o hermanos.

Esto por sí solo no es causa de alarma. Algunos chicos tienen menos coordinación que otros, sin que eso sea un problema importante. Pero cuando las dificultades con las habilidades motoras se evidencian en otras áreas o causan muchos retos, puede ser señal de alerta.

Frecuentemente esos problemas se evidencian en la escuela. Una maestra puede darse cuenta que un niño tiene problemas para participar con los compañeros en juegos que requieren habilidades motoras. También el niño podría tener dificultad imitando movimientos nuevos cuando canta o participa en actividades de aprendizaje en la escuela. O podría mostrar falta de interés en (o dificultad para aprender) actividades que involucran habilidades motoras finas.

Mi papel es evaluar todas las habilidades motoras de un niño, incluyendo la planificación motora (aprender nuevos movimientos con poca práctica). Empiezo por hacer una historia para averiguar si el niño alcanzó los pilares del desarrollo a la edad típica. Eso incluye cosas como gatear y caminar.

Después uso pruebas estandarizadas para evaluar sus habilidades motoras. Esas pruebas incluyen tareas motoras como lanzar una pelota y hacer equilibrio en un solo pie. Observo cómo realiza acciones motoras, teniendo en cuenta la capacidad y coordinación para su nivel de desarrollo.

También observo otras habilidades que implican movimiento. ¿Cómo es su desempeño en una pista de obstáculos? ¿Cómo es su planificación motora)?

Finalmente, tomo en consideración factores que no son de movimiento y que pudieran contribuir. La falta de fuerza en los músculos del tronco (tórax y el abdomen) es uno de ellos (la debilidad muscular no es un signo de dispraxia). La falta de atención es otro. También podría revisar si hay problemas con las habilidades motoras visuales y la escritura.

Al final, reviso todos los resultados para determinar si el niño necesita terapia ocupacional. En realidad se trata de determinar qué tan grandes son sus dificultades y qué beneficios podría aportarle la terapia. ¿Generalmente funciona bien, aunque tenga cierta limitación a nivel motor? O ¿sus limitaciones interfieren con su aprendizaje y su vida diaria?

Si hubieran otras preocupaciones relacionadas con la planificación motora o la atención, podría sugerir extender la evaluación. Un neuropsicólogo o un psicólogo clínico pueden hacer pruebas para diagnosticar la dispraxia y otras dificultades de aprendizaje y de atención que pudieran estar influyendo.

Entonces, ¿qué le digo a los padres que están preocupados por la torpeza de sus hijos? Les explico que todos los chicos desarrollan diferentes destrezas a diferentes velocidades. Algunos tienen que esforzarse más y practicar más tiempo para aprender nuevas habilidades. Esto no siempre significa que tienen una condición como la dispraxia u otra dificultad de aprendizaje o de atención.

Pero también les digo que ellos conocen mejor a sus hijos. Si continúan preocupados, definitivamente tienen qué hablar con el pediatra. Juntos pueden decidir si es una buena idea realizar una evaluación formal.

Conozca más sobre las señales y síntomas de la dispraxia. Averigüe qué adaptaciones en la escuela podrían ayudar. Y si cree que su hijo podría tener dispraxia, averigüe qué hacer a continuación.

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